Se pretende que los lectores organicen información relacionada con el descubrimiento del aluminio y su desarrollo tecnológico😎. También podrán reconocer aplicaciones de procesos electroquímicos (electrólisis) en la obtención de materiales de interés industrial.🏢
Objetivos:
- Organizar la información relacionada con el descubrimiento del aluminio y su desarrollo tecnológico;
- Reconocer aplicaciones de procesos electroquímicos (electrólisis) en la obtención de materiales de interés industrial;
- Reconocer aspectos ambientales asociados con la producción y el reciclado del aluminio.
El aluminio es un elemento metálico representado en la tabla periódica con el símbolo ‘Al’ y el tercer elemento más común de la corteza de nuestro planeta: un 8% de la misma contiene aluminio en diversos compuestos.
El aluminio fue conocido por el hombre por primera vez en 1808 pero no fue hasta 1827 que se le atribuyó el descubrimiento a Frederich Wöler . Dicho metal se obtiene de la bauxita, roca blanda formada principalmente por hidróxido de aluminio (Al(OH)3); la cual se refina convirtiéndose en tipo de óxido de aluminio conocido como alúmina (Al2O3), que mediante una reacción química provocada por un proceso elec-troquímico es reducido a aluminio.
El aluminio ha contribuido al desarrollo del ser humano a través de la historia, siendo la evolución en las necesidades humanas y tecnológicas lo que permitió el desarrollo de los procesos industriales hacia condiciones inimaginables y sorprendentes.
Aproximadamente, desde 1888, el aluminio se obtiene industrialmente por los procesos Bayer y Hall-Héroult, o proceso primario.
Proceso Bayer: purificación de bauxita, obtención de alúmina.
El mineral bauxita se muele y se trata con cal (CaO) en caliente. Por precipitación, se separa el material más grueso (arena). Se enfría la mezcla y precipita un sólido. Este se lava con agua. Luego se calcina (tratamiento a alta temperatura) y se obtiene finalmente la alúmina (Al2O3).
La alta durabilidad del aluminio y su reciclaje 100%, sin pérdida de
calidad, ha establecido su reputación como el metal verde. Su notable
resistencia y características de bajo mantenimiento lo convierten en el
material de construcción definitivo de una industria que está en
constante búsqueda de alternativas más resistentes, ligeras, duraderas y
ecológicas.
El aluminio no libera emisiones
tóxicas durante su procesamiento o durante su uso y no se corroe, lo que
lo convierte en un material seguro para los seres humanos. También es
muy ligero, y gracias a ello se requiere mucha menos energía para su
transporte, reduciendo así los niveles de emisiones de CO2.
Pero el valor de este metal no termina ahí: más del 75% de todo el
aluminio producido en su corta historia de poco más de 100 años, todavía
está en uso hoy en día. Esto establece un fondo de aluminio virtual que
continuamente se repone de sus propias aplicaciones (por ejemplo,
materiales de construcción, latas de bebidas, componentes de
automóviles, etc.)
Reciclar
una tonelada de aluminio ahorra alrededor de 4 toneladas de bauxita, su
materia prima principal, y el 95% de la energía necesaria para producir
aluminio primario. Esto, a su vez, ahorra 9 toneladas de emisiones de CO2.
El reciclaje de chatarra de aluminio en la actualidad ahorra alrededor
de 80 millones de toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero
cada año. Esto es equivalente a la eliminación de 15 millones de
automóviles de las carreteras del mundo.
Escasez de chatarra
Prácticamente
todos los residuos de la producción de aluminio pueden recuperarse
directamente como materia prima para alimentar de nuevo el ciclo de
producción. El aluminio reciclado es tan valioso como el metal primario
en sí y la chatarra de aluminio debe ser tratada como tal
La disponibilidad de aluminio secundario es un gran desafío. Sólo el 40% de la demanda del mercado en la actualidad puede ser satisfecha a partir de chatarra de aluminio. Esta cifra probablemente aumentará a medida que se rehabiliten o reemplacen edificios construidos hace 30 o 40 años, tras la primera utilización de aluminio para ventanas y puertas. Esta tendencia permitirá disponer gradualmente de más aluminio adecuado para el reciclaje.
La tasa de recogida para el aluminio en el sector de la construcción es la más alta de todos los sectores y oscila entre el 92 y el 98%. Le siguen el transporte/sector automoción (95%) y el embalaje (50%).
La disponibilidad de aluminio secundario es un gran desafío. Sólo el 40% de la demanda del mercado en la actualidad puede ser satisfecha a partir de chatarra de aluminio. Esta cifra probablemente aumentará a medida que se rehabiliten o reemplacen edificios construidos hace 30 o 40 años, tras la primera utilización de aluminio para ventanas y puertas. Esta tendencia permitirá disponer gradualmente de más aluminio adecuado para el reciclaje.
La tasa de recogida para el aluminio en el sector de la construcción es la más alta de todos los sectores y oscila entre el 92 y el 98%. Le siguen el transporte/sector automoción (95%) y el embalaje (50%).
No hay comentarios:
Publicar un comentario